martes, 21 de abril de 2009

En el 46 Aniversario del asesinato de nuestro camarada Julián Grimau

“Me llamo Julián Grimau, soy miembro del Comité Central del PCE y me encuentro en España cumpliendo una misión de mi partido”.
Con estas palabras el camarada Julián responde una y otra vez a las terribles torturas que estaba padeciendo. Mientras un policía- médico, llamado Vicente, con un puño de hierro golpea fuerte y le hunde una parte de su frente. Cuando piensan que lo han matado lo tiran por una ventana de la Dirección General de Seguridad.
Lo recogen y lo llevan para que lo atiendan los médicos. En el hospital de la prisión de Yeserías ingresa, precisamente donde el tal Vicente, es decir el doctor Sentis, era el jefe de Traumatología. Hay intentos de asfixiarlo pero Julián está alerta día y noche. En febrero de 1963 es trasladado a la cárcel de Carabanchel donde se le aísla en la enfermería.
Son las últimas semanas de Julián, aquel joven, nacido el 18 de febrero de 1911, que en el Madrid heroico de la guerra civil decide ingresar en las filas del Partido Comunista y sirve en los organismos de la Seguridad de la República. Que tras la derrota pasa por el campo de concentración de Argelés-sur-Mer y posteriormente embarca, en el puerto de Burdeos, en el buque Lasalle, hacia Santo Domingo y México. Después La Habana, donde pasó siete años, y regreso a Francia (1947) donde era el responsable del Servicio de Pasos, aparato del partido para introducir activistas, prensa y materiales necesarios para la acción clandestina.
En el V Congreso del PCE, celebrado en Praga en 1954, fue elegido miembro del Comité Central. Tres años después comienza Julián a pasar clandestinamente a España, primero a Barcelona, después a Sevilla hasta que acabó asentándose en Madrid. Allí tras la caída de Simón Sánchez Montero se responsabiliza del aparato clandestino del Partido en Madrid, era 1959.
En 1962 se producen numerosos conflictos obreros, en Asturias, Cataluña, Madrid, Puertollano, etc. El Gobierno de la dictadura trataba de parar por todos los medios estas acciones, aumentando las detenciones y deportaciones tanto de trabajadores como de intelectuales. Es precisamente en este ambiente de lucha antifascista que, un triste 7 de noviembre, es detenido y conducido a la DGS.
Finalmente en la madrugada del 20 de abril de 1963 Julián Grimau caía fusilado.
Grimau, como otros muchos camaradas, decidió luchar a favor de la libertad y por la democracia en nuestro país y pagó con dureza su empeño. En él debemos encontrar la lucha y el sufrimiento de todas las víctimas del franquismo. Y exigimos, como para todas y todos aquellos antifranquistas, el reconociendo social y político que por justicia debe acometer un estado de derecho real, anulando la sentencia, todas las sentencias, de los que lucharon por la vuelta a la libertad y decididas por unos procesos cuanto menos ilegales y fuera de derecho.
Hoy nuestro Partido a realizado un sencillo acto en el Cementerio Civil de Madrid a la que asistió nuestro secretario general del PCE, Francisco Frutos, que rindió homenaje a tan heroica figura, ejemplo de revolucionario y de comunista.
Nuestro PCE y esta Agrupación que lleva su nombre nunca lo olvidaran y seguirán por siempre su espíritu de lucha y entrega a la causa por la República y el Socialismo, a favor de la liberación de la Humanidad de todo tipos de opresiones y explotaciones.

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