martes, 7 de abril de 2009

¿35 Años de Franquismo?

Vamos, camino del treinta y cinco aniversario de la muerte del Gran Dictador, Es obvio que los menores de 45 años, no sabemos de primera mano, quien fue tan desagradable señor, que “gobernó” nuestro país durante cuarenta años.
En estos años, poco se habla, de la represión franquista, de la falta total de libertad de expresión y de movimiento, del aislamiento internacional, de la persecución a los defensores de un gobierno legitimo, (Comunistas, Nacionalistas, Republicanos, etc… la persecución a ciertas zonas de nuestro país, (Catalanes, Vascos, etc...) Poco se habla, de cómo lo dejo todo atado y bien atado, para un heredero que estaba siempre a su lado en todo lo relacionado con elevar el régimen. Ahora este mismo es el símbolo de la unidad y la prosperidad de España.
Tan solamente, el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, en Cataluña ha pedido a vuestra majestad, que pida perdón en nombre del Estado de los Crímenes del Franquismo, Todavía los familiares de los miles de muertos, los presos políticos, etc... Deben alguna explicación, por parte del Jefe de Estado. Valga como ejemplo, la Alemania Democrática, si ha pedido perdón por los bombardeos de Gernika.
¿No hemos quedado, que aquí no hubo ruptura sino reforma? Pues bien. Si este estado es la continuación de aquel y de hecho la Jefatura de Estado la ostenta quien fue designado por el Caudillo de España por la Gracia de Dios, algo debería hacer este hombre además de salir una vez al año en televisión y hablar de los nietos.
Franco fue el súper malo. Juan Carlos I es hoy el súper bueno. Esa es la tónica de todos los programas especiales que se están haciendo después de casi cuarenta años del fallecimiento del dictador, así como de los casi cuarenta de la coronizacion del rey.
Pero, ¿ante quién juró los Principios Fundamentales del Movimiento recordando a su mentor cada dos párrafos? Pues ante unos Procuradores en Cortes elegidos de forma digital. Juan Carlos I fue elegido rey ante unas Cortes franquistas. Eso es lo que se celebra y recuerda como algo sublime. Alejandro Rodríguez de Valcarce, presidente de aquellas Cortes antidemocráticas, tras la jura del rey, dio aquel famoso grito: “Señores Procuradores, desde la emoción en recuerdo a Franco, ¡Viva el Rey!”.
Esto, en un estado democrático, ¿es para celebrarlo? ¿No es mejor pasar un tupido velo ante semejante vergüenza? Pues no. Venga fiesta.
La monarquía no fue sometida a consideración de los ciudadanos de forma exenta. El pacto de la transición fue ese. Carrillo y González aceptaron la monarquía propuesta por el dictador a diferencia de lo ocurrido en Bélgica y en Italia tras la segunda guerra mundial. En Bélgica ganó el “sí”. En Italia ganó el “no”. En España aun no se sabe. Nos metieron la monarquía por pantalones, en el referéndum constitucional y ahí está y, para más INRI, se celebro el treinta aniversario de la coronizacion ante aquellas Cortes que se habían pasado cuarenta años aplaudiendo al dictador y justificando sus excesos y atropellos. Esta es nuestra ejemplar transición española de la dictadura a la democracia.
Es normal que en éste clima de exaltación patriótica propio de una sociedad blanda y sin valores claros, Manuel Fraga, el presidente de honor del PP, haya dicho que el juicio que le hará la historia a Franco será positivo. Lo dice él que fue ministro con el general, avalando el fusilamiento de Julián Grimau. Para justificarlo lo ha hecho con esta aguda reflexión: “el régimen no era fascista ni totalitario, sino solo autoritario”. Con este criterio justifica una sublevación militar contra un gobierno legítimo, una represión brutal, fusilamientos a mansalva, exilios, represión continua y la entrada bajo palio en las iglesias. Y es que, al parecer, aquel régimen no era fascista sino tan solo autoritario. Lo dice Fraga. El presidente de honor del PP.
Al ser preguntado por las ejecuciones durante la dictadura, Fraga afirmó que “en el juicio de Burgos fueron procesados algunos terroristas y Franco pensaba que los que ponían bombas merecían la pena de muerte”. Se olvida decir que el clamor internacional paró aquellas ejecuciones no entendibles en un mundo civilizado pero que no logró hacerlo en las de octubre de 1975, porque aquel dictador murió matando. A su lado, en la Plaza de Oriente recibiendo los vítores de todo el facherío ante aquella aberración, ¿quién estaba? El Príncipe Juan Carlos. La persona que hoy debería pedir perdón.
Fraga concluyó sus declaraciones hechas en Roma diciendo que “Zapatero guía una mayoría anómala, que nació de las bombas de Al Qaeda y de una alianza con los separatistas catalanes y vascos y que está negociando con ETA y se enfrenta a la Iglesia”. Como se ve, Franco en estado puro.
Hace tres años, el diario El Mundo publicaba una encuesta sobre la Monarquía. Decía que recibía un notable. Lógico, cuando no se informa de sus excesos y corruptelas, cacerías de osos, vacaciones y amoríos, pero decía también, y eso le honra, que un 38% de jóvenes prefiere la República. De todas maneras, un 40%, es mucho, sobre todo cuando alrededor de esta figura y su familia no hay más que maravillas.
En la encuesta se dice que su nivel de aceptación ha caído ocho puntos en los últimos cinco años y se dispara hasta un 68%, 23 puntos más que hace un lustro el porcentaje de quienes opinan que la Monarquía resulta cara para las arcas del estado. Y eso que no se sabe lo que gastan ya que no hay forma humana ni de control parlamentario de saberlo. Y, lo mejor del caso, es que por primera vez en un sondeo, hay ya un segmento de la población –los que tienen de 18 a 29 años- que se sienten más republicanos que monárquicos. Datos objetivos.
Esta es pues la realidad que se nos trata de ocultar mientras se habla de privilegios autonómicos. Aquí los únicos privilegios de verdad son los de esta Casa Real que viven sin dar cuenta parlamentaria, y no la dan ante nadie en ésta democracia de baja calidad.Vuelvo al principio.
Franco murió en la cama. ETA nació contra Franco y su régimen. Mató a Carrero Blanco que era su primer ministro. Los demócratas lo celebraron. Queda seguir estudiando el franquismo frente a los Fraga, los Rajoy y los Aznar, que no quieren que se hurgue en un pasado tan vergonzoso.Pero el rey Juan Carlos, designado por el dictador, vive y celebra su entronización ante unas Cortes elegidas por el dictador.¿No quedan demócratas en España, con una jerarquía de valores bien puesta, para levantar la voz? ¿No creen ustedes que el rey debería pedir perdón y no celebrar semejante farsa?

1 comentario:

kulasaim dijo...

Es paradójico que todo lo que ha avasallado la dignidad del ser humano en épocas en que el más poderoso mandaba, continúe hoy obteniendo igual, o más beneficios que en otrora...

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